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El tesoro I


Hubo una vez, un agradable pirata que navegó por los mares del Océano Pacífico. A este hombre de mar le decían “Manotas”, porque tenía dos grandes manos de titanio. Utilizó aquellas manos tan bien, que se pudo decir que había nacido con ellas. “Manotas” recorrió los pueblos más pobres de la costa, buscando el descanso y la paz. Pagaba un precio justo por los víveres y no robaba a los humildes pobladores. Además, colaboraba con los habitantes de la costa, llevando las cargas de alimentos y medicinas que comerciaban entre ellos. Los pobladores, querían tanto al pirata que siempre lo acogían a él y a sus marineros. “Manotas”, fue reconocido por sus acciones solidarias, razón por la cual el gobernante de aquellos territorios, decidió darle un premio por su ayuda y por su protección contra los piratas colorados de la calavera Real. En el día de su cumpleaños, un día martes, el rostro del pirata “Manotas” desbordó de alegría y su corazón latió aprisa. Porque el gobernador de “la ciudad de los Reyes” lo nombró amigo y protector de la ciudad. A la semana siguiente, un sábado a mediodía, el gobernador le entregó en una ceremonia especial las llaves de la ciudad, "Manotas" quedó muy agradecido.
Preguntas:
1. ¿Por dónde navegó el pirata?
2. ¿Por qué le decían "Manotas"?
3. ¿Qué buscó el pirata en sus viajes?
4. ¿Qué acciones solidarias realizó?
5. ¿Qué premio recibió el pirata?




Comentarios

Renán Flórez dijo…
Felicitaciones Eduardo, la historia muy bonita y estimulante, y el diseño gráfico de tu blog mejoró bastante, está muy bueno!